En esta noche mis letras son negras, como tu vestido negro. Las escribo pensando en negro porque pienso en la figura perfecta de tu cuerpo con tu vestido negro.
En esta noche, tu vestido es de gala, le honran a mis mentiras. Ríes, te sonrojas y con esos ojos infinitos me das un beso sin mirarme y con tu perfume de en sueño me invitas a soñar a tu lado. Te puedo ver tras tu velo negro, te descifro y solo quedo fascinado. Me encuentro sumergido en una explosión astral de hermosura infinita y esta vez solo tus cabellos te cubren, dejaste de vestir de negro.
Aun con tu sonrisa, me invades en un torbellino de locura, me tientas a tocar tus besos y a quererte para mis adentros y aunque no me creas, te quiero.
Hoy tampoco encuentro inspiración y, aunque tú me inspiras, me siento atado. Pero te miro, te desvaneces por un segundo y regresas. Contigo traes una música nueva, un sabor desconocido y una mirada autentica.
Te quitas la máscara, quedas más bella. En la oscuridad del sueño resaltas tu inocencia inmadura. Tus largos cabellos me trazan un camino a tu cuerpo, llego, no tan lejos.
El lunar escondido que tienes se llena de besos igual que el resto de tu cuerpo. Eres hermosa y lo sabes. Me cuentas una historia con los dedos y dibujas las estrellas en mi pecho, eres única y lo sabes.
Ya no hay nada, solo queda un veremos, una oportunidad suelta.
Mientras me encuentro en la vigilia mi cuerpo explota, se queda inerte y floto por otro espacio. Me materializo en una sombra gris, difusa para tus ojos. Aquí, las paredes de concreto no tienen su resistencia y mi cuerpo no tiene consistencia. Ahora soy dueño de mis pensamientos y me muevo con ellos.
Te busco en este inmenso plano astral, pero mis ojos aun no distinguen tu silueta dorada. Atravieso diversos espacios y galaxias en tu busca y solo te puedo encontrar dormida. Duermes boca abajo y como no puedo tocarte solo te llegan mis besos invisibles. Y ahí me quedo hasta que la llamada me hace abandonar tu habitación. Por último tu también llegas, inconsciente y en ese fugaz destello abrazo a tu cuerpo dorado que despierta por un segundo y como un impulso del alma me regalas el primer beso de la mañana.
Gente, me he tomado unos días de vacaciones antes de entrar a la universidad, y es que mañana 12 de octubre empieza mi etapa de estudiante (otra vez).
En esos días de vacaciones me fui para la ciudad de Riobamba. Mi primo, quiteño, emigró para aquella bella ciudad a estudiar Ingeniería Agrónoma. La situación de él está bien, vive con un compañero de la ciudad de Santo Domingo. Fui para allá para pasar unos días de relax y la experiencia de vivir solo me pareció excelente.
Gracias a dios aprendí a cocinar y esto fue de gran ayuda porque aquellos dos solo podían calentar agua. Me pareció relajante por así decirlo el hecho de cocinar cuando quieras, lavar los platos cuando quieras… hacer lo que quieras cuando quieras.
En esos días también reflexione mucho sobre a donde van mis pasos, a donde van mis estudios… si es lo correcto o incorrecto. Fueron muchas dudas las que me llenaban la cabeza, pero en esta etapa creo que tengo que darlo todo por el todo y dejarme llevar, seguir estudiando lo que me gusta y resistir.
Una cosa que me preocupo fue que en la carretera para ir a Riobamba, antes había una sensación de perderse en los campos y en las montañas. Era una sensación de perdición y era hacer contacto con la naturaleza en su estado más puro, pero me sorprendió que esta vez se perdió por completo la naturaleza. En cada tramo habían casas, pequeñas fabricas. Es algo que me alarmó de inmediato porque lo que me gusta de viajar es perderme con el paisaje, pero este paisaje se asemejaba a las afueras de una ciudad interminable. ¿Hasta dónde vamos a extendernos?