martes, 8 de septiembre de 2009

Dolor





El dolor existe. Está impregnado en mi rostro, en mis venas, en mi alma. Siento un dolor tan grande como rencor, una mezcla aguda de odio. En un olvido se mezcla la furia, un sentimiento tan intimo, tan oculto para que mi que hace que mis versos se mezcles con matices negros, algunos pálidos y otros sin nombres. Las formas pierden su sentido geográfico, su luz natural.

Me siento vacio, un hombre solitario y poderoso, oscuro.

Este sentimiento tan macabro se elimina con tu rostro de antaño, con tu silueta suelta en el viento y tus oscuros cabellos. Tu mirada es mi edén, es mi única salida de dolor, es el paso transcendental del cambio de mi percepción. Logras una metamorfosis en mí y solo con tu mirada. Mi amor, cuanto amo tu mirada, y cuanto la extraño.



viernes, 4 de septiembre de 2009

Desconocidos de ayer



Me he fijado en ti desde el principio, desde que te vi. Me cautivo tu dulce voz que sobresalía entre todos, como un canto, un canto general. Nuestros ojos siempre se buscaron, primero los míos, luego los tuyos. Me gusta observarte, me gusta amarte en secreto. Busco tus ojos por necesidad, observando tu alma, observando la luna. Tienes una gracia sobrenatural, abrumadora, heroica, estimulante e insaciable. Tus cabellos negros hurgan en mi mente, entrelazándome a tu pensamiento, a pensarte aun cuando duermo.

Hoy te vi más hermosa, pero triste, con una pena albergada en tu gran corazón, en tu gran alma de mujer. No puedo hacer nada para desaparecer ese dolor de mi amada querida, lo único que puedo hacer es regalarte estas letras perdidas de la noción del tiempo para darte a entender que llegaste a ganarte un sitio en mi corazón.




martes, 1 de septiembre de 2009

Dudas




Ella: ¿En qué piensas?


Él: en nada


Ella: no te creo


Él: nunca me has creído y eso que siempre he sido sincero


Ella: siempre tuviste una labia maldita, no era sinceridad


Él: es lo malo cuando me conoces, me conociste mucho, quizá demasiado


Ella: quiero conocer al hombre que amo


Él: ya me conociste cuando escribimos nuestro poema juntos


Ella: Solo conocí tus trazos en el cuaderno, tus místicos besos mezclados con tus versos, me falta conocer la mirada que tienes con ella, esa mirada de amor


Él: confundes el amor con el odio


Ella: entonces confundo muchas cosas de ti


Él: cuidado mi amor, no confundas el amor que siento por ti, nunca lo pongas en duda


Ella: entonces ven y bésame otra vez




martes, 25 de agosto de 2009

Volver a Empezar








Hoy te viro la cara para no recibir tus besos, esquivo tus versos. Hoy no mi diosa, quizá otro día, pero hoy no mi diosa amada. Mi verdadera diosa.


lunes, 24 de agosto de 2009

Soledad





Se me van las letras de la mente, el poeta ya no tiene que escribir.

Dejas deambular tu figura humana en una cortina de cabello negro, enrollado tu alma en aspas metálicas. Dejas de ser la de antes, pasas a ser la de ahora.

Pobre oscuridad que representas, esta estropeada, esta humillada. Mi diosa, ¿Dónde dejaste tu amor?

Ya no lo encuentro en tus abrazos, en tu mirada, en tus besos trémulos.