jueves, 24 de febrero de 2011

Recuerda la lluvia.


Cae la lluvia,
otra vez,
y con más fuerza que ayer
queriendo recordar y
sin poder olvidar
aquellas manos que abrazaron
este rostro
mojado de una lluvia infinita.
Como olvidar aquella lluvia.
Recuerda, recuerda la lluvia,
como yo recuerdo el olvido
mis pasos fijos…
recuérdame en la lluvia
recuérdame en tus manos.

jueves, 10 de febrero de 2011

Flora




Fíjate, tu,
hermosa,
mirada del recuerdo.
No sé,
me pierdo
y te quiero,
te beso
te pierdo.
Ponte el sombrero
mi ángel
sol de luna,
póntelo,
no dejes desnuda tu aureola,
te beso en la frente,
hermosa.


domingo, 6 de febrero de 2011

Fue ayer...



Fue ayer que tu cuerpo desnudo se reflejo en mi espejo mientras recurrías a las sombras en tu rostro. Fue ayer, en la tarde que temblabas de frio y volviste a mi pecho en busca de calor, y era el dolor lo que nos unió en aquella tarde de calor. Fue ayer nomas que volvimos a los juramentos de amor con los dedos, nos cruzamos palabras con los besos y nos amamos en secreto mientras nos mirábamos como ciegos. Fue ayer que volvimos a escuchar las canciones que alguna vez escuchamos en silencio… fue ayer que te volví a quererte en serio.

martes, 1 de febrero de 2011

She and Him




Ella: Tengo miedo

Él: ¿de qué tienes miedo?

Ella: de enamorarme de ti, de depender de ti y que cuando sientas mi total amor hacia ti me dejes por alguien más.

Él: si hubiera querido dejarte por alguien más lo hubiera hecho tiempo atrás y no estaría aquí, de pie y con mis ojos posados en tus ojos, y no expandiría todo mi corazón para decir que solo te quiero a ti.

Ella: eso dices ahora, los hombres no tienen sentimientos.

Él: los tengo y tú los conoces.

Ella: aun así tengo miedo de enamorarme y aferrarme a ti, nuestra despedida es muy pronto y es mejor así. Tengo miedo.
Él: no tengas miedo, no de mí por lo menos, porque yo estoy aquí para ti. Quiero estar contigo, besarte, abrazarte y no soltarte. Quiero ver esa sonrisa infinita y esas mejillas estrelladas. No soy tonto, no sacrificaría eso por una aventura. Te quiero y este tiempo contigo ha sido algo único y mágico. Amor mío, mi diosa coronada, despierta y no tengas miedo.

domingo, 23 de enero de 2011

Soñé con Macondo.

Soñé con Macondo. Soñé que recorría sus calles calorosas y que mujeres traídas de Francia me invitaban a sus escondites de amor. También pasé por un cementerio que olía a pólvora y vi como unos soldados bajaban sus armas y se unían al Coronel Aureliano Buendía para luchar por el partido liberal y en el aire una gran sábana blanca subía al cielo junto a Remedios, la bella.

La plaza estaba llena de puestos de fritangas, la gente iba y venía y el tren de las once llegaba con un gringo dispuesto a plantar banano y convertir a Macondo en un desierto. Soñé con Macondo y vi como el tiempo daba vueltas en un círculo vicioso que Melquiades junto con los gitanos armaban las carpas y ponían a disposición de los habitantes de Macondo objetos encantados como la estera voladora y un sin número de objetos que José Arcadio Buendía se atrevió a confundir un bloque de hielo con el diamante más grande del mundo.

El tiempo volvió a sacudirme y me encontré en una de las parrandas de Aureliano Segundo. Estaba bañándose en Champaña y las vacas eran sacrificadas mientras gritaba “apártense vacas que la vida es corta”. Se oscureció y me encontré en la casa de los Buendía, con las begonias y las paredes de cal y el castaño en donde José Arcadio Buendía pasó largo tiempo. El fantasma de Prudencio Aguilar había venido a buscarlo, pero ya no lo encontró y se fue con su soledad a molestar a otro lado, quizás junto con Melquiades. El Coronel Aureliano Buendía se acerca y ve pasar el circo. Viene con su manta vieja y con los ojos apagados por la soledad, presenciaré su muerte.

sábado, 8 de enero de 2011

Hoy


Hoy tenía ganas de expresar el sentimiento transformado en verso, plasmado en besos y difuminado en cielos y hoy solo me queda el refugio de los cigarros muertos, de los poetas ciegos y de los tiempos tuertos. Hoy me queda la compañía de la soledad y de los atardeceres olvidados, el sonido de las melodías mudas y el deambular de los fantasmas. Hoy, como en un espejo la noche se refleja entre atmosferas inertes, deteniendo el hoy, dando paso al mañana.